Pablo Hermoso a hombros en Pamplona

 



FECHA. 7 de julio de 2022.

LUGAR: Plaza de toros Monumental de PAMPLONA (NAVARRA).

ENTRADA: No hay billetes.

RESEÑA: Pablo Hermoso de Mendoza (dos orejas); José Antonio “Morante de la Puebla” (ovación y oreja); Julián López “El Juli” (oreja y oreja); Andrés Roca Rey (dos orejas y oreja).




GANADERIA: Toros de  Carmen Lorenzo (1) y Núñez del Cuvillo (2, 3, 4, 5, 6 y 7).

Primer toro de la Ganadería de Carmen Lorenzo, número 36, de nombre Caracol, 560 kg: De salida REGALIZ (2 rejones de castigo); en banderillas BERLIN (2 banderillas) e INDICO (2 banderillas); y para el último tercio JUSTICIERO (tres cortas y un rejón de muerte).

OTROS CABALLOS DESPLAZADOS: ALQUIMISTA, DISPARATE, MALBEC y CORSARIO.

COMENTARIOS.  Día grande de la Feria pamplonica este 7 de julio en el que se celebra el día del patrón San Fermín y en el que además este año la Monumental de Pamplona cumplía su centenario. Cien años donde uno de sus máximos protagonistas, sobre todo en esta última treintena ha sido otro navarro, el jinete de Estella, Pablo Hermoso de Mendoza, que en esta ocasión quedó fuera del cartel típico de rejones y fue incrustado con un solo toro (por decisión propia por no hacer muy largo el festejo) en un cartel con tres de las máximas figuras del escalafón.









Una corrida especial en una fecha especial, a la que el jinete de Estella, quiso rendir su particular homenaje cambiando su vestimenta propia habitual, por algo más parecido a lo que utilizaba en sus primeros momentos en esta plaza. Volvió al traje corto, regresó a esos primeros momentos en este coso donde también actuaba en corridas mixtas con un toro por delante y volvió a encontrarse con ese bullicioso tendido de sol, ausente en los festejos de rejones. Y volvió a todo eso, pero mucho más cuajado, porque volvió en leyenda, volvió como un rejoneador que ha hecho historia en la tauromaquia abriendo nuevos caminos en su modalidad y sobre todo con un toreo que en aquellos inicios parecía difícil de lograr. Esa reducción de distancias, ese acople con el caballo para que cada movimiento sea el adecuado e idóneo en el hacer del toro. Esta corrida del Centenario pasará a la historia por muchas cosas, pero una seguro que será por el toreo despacioso y a cámara lenta de Pablo montando a BERLIN, por como esperaba al toro hasta que llegaban los pitones a la grupa del caballo y cuando el gran astado de Carmen Lorenzo lanzaba el derrote, BERLIN le quitaba el cuerpo como se quita una muleta de la cara del toro. Todo fueron movimientos sutiles, suaves, ni una sola brusquedad, con galopes de costado muy medidos en los que caballo y toro eran un solo cuerpo unidos por los pelos de la cola y que cuando todo parecía terminado, el caballo se metía por los adentros dando un trincherazo y continuaba el galope hacia el otro lado. Los que seguíamos la faena estábamos alucinados de la borrachera de temple que estábamos disfrutando y que incluso hizo que por un momento los despistados tendidos de sol se centrasen en lo que estaba sucediendo y se alinearan con la sombra en unos “olés” que nos pusieron la piel de gallina. Labor importante la de BERLIN, apoyada indudablemente también en el buen hacer de salida del joven REGALIZ, que con su cuerpo todavía apotrado fue la gran apuesta de Pablo para este festejo. Sorprendió con su presencia, pero el navarro no se equivocó una vez más y la típica salida murubeña y despistada del toro la fue transformado en noble y suave con galopes largos para luego cerrar el círculo con una serie muy templada de redondos donde el toro se rebosaba por la grupa. Después de BERLIN, le vino el turno a INDICO y con las piruetas a la salida de las suertes continuar con la emoción de la faena, dándolo ahora otra dimensión al toreo más cargada de espectacularidad y continuando así hasta el tercio final, donde JUSTICIERO brilló en la rueda de cortas, colocando al toro muy cerca del estribo y permitiendo al estellés realizar la que tantas veces popularizó, suerte del teléfono. Quedaba la suerte final, el ser o no ser, y en esta ocasión, sí fue, rejonazo en lo alto y el toro que dobla a los pies de Pablo desatando una colorida petición en los tendidos de sol y de sombra, que consiguieron abrir la Puerta del Encierro para Pablo Hermoso de Mendoza, sólo veinticuatro horas después de que saliese por ella su hijo Guillermo.

JESÚS JAVIER CORPAS MAULEÓN

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