El toreo heterodoxo del extremeño Antonio Ferrera se lleva la tarde en la corrida Guadalupana

 



Con el boletaje agotado del numerado de la Monumental Plaza de Toros México para la Corrida Guadalupana, en la que después del paseíllo se rindió un minuto de aplausos en memoria de los recientemente fallecidos, el picador capitalino Benigno” Benny” González Carmona y el cantante jalisciense Vicente Fernández; se entonó el Ave María, se rindieron honores a la bandera y se entonó a capela el himno nacional mexicano. La afición sacó al tercio a los cuatro espadas. en el tendido hubo más pancartas donde se pudo leer ¡Toros Si¡¡, Prohibido Prohibir, respeto entre otras. La imagen de la Virgen de Guadalupe plasmada en los medios del redondel del majestuoso Coso de Insurgentes seria testigo de una tarde llena de emociones en la que Antonio Ferrera sería el gran protagonista de la corrida en honor a la patrona de América.

 Antonio Ferrera retornaba a la Plaza México casi dos años después del indulto del toro "Tocayo", del hierro de La Joya, y no quería irse con las manos vacías en la corrida dedicada a la Virgen del Tepeyac, en medio de un gran ambiente en los tendidos y una magnífica entrada, de tal suerte que desde que se abrió de capa se vislumbraba que venía dispuesto a entregarse sin reserva. 

Con el primero del lote llamado “Caudillo” número 103 negro zaino, cornivuelto de Fernando de la Mora, ha sido un ejemplar que salió incomodo, por lo que Antonio Ferrera, saludo con verónicas rematadas con una media y llevó hacia el caballo por cadenciosos mandiles, tumbo al picador Alfredo Ruiz “El Miura” hizo un trasteo sin conectar con el tendido, cortó por lo sano dejando una estocada caída para saludar en el tercio y pitos al toro en el arrastre.

  Ferrera con «Misterio» de Bernaldo de Quirós, número 265, segundo de su lote negro bragado meano, cornidelantero con 535 kilogramos, recibió con verónicas y con gran vivacidad logro que el juez Enrique Braun lo cambiara por estar reparado de la vista por «Ayate» también de la dehesa de Bernaldo Quirós, número 276. Al que recibió larga cambiada de hinojos, rematando con mandiles. 

El extremeño se subió súbitamente al caballo para picarlo y Morante se lo puso en suerte; se bajó y le recetó unas chicuelinas. Banderilleó dejando dos pares al cuarteo y uno al quiebro. Le brindó al matador de toros Vicente Ruiz «El Soro».

Consciente de que ya tenía en la canasta al público, Ferrera se desbordó a cada palmo de una faena apasionada como espontanea, llena de pasajes heterodoxos que hicieron recordar a Rodolfo Rodríguez “El Pana” en la que acabó extasiado toreando al natural con suavidad y mimo, cuidando cada detalle y cada adorno, enloqueciendo al respetable que siempre estuvo compenetrado con su frenético y penetrante estilo de torear.

A la hora de matar cito de larga distancia, como le gusta hacerlo, y ejecutó una estocada entera, desprendida, que hizo rodar al toro sin puntilla, y aunque se pidió la concesión del rabo de "Ayate", el juez de plaza Braun no tuvo el tacto suficiente para concederlo, ya que después de una lidia tan completa. Y conceder el máximo trofeo al diestro extremeño, que volvió a demostrar que su toreo es un incentivo para atraer público nuevo al feudo de la Colonia Noche Buena.

La enorme expectación que había por ver a Morante se diluyó en sus dos intervenciones debido al pésimo juego y escasa bravura que dieron los dos toros de su lote, así que sólo pudo trazar detalles sueltos de su particular forma de interpretar el toreo, cargado de naturalidad y empaque que fueron suficientes para satisfacer el gran interés que había generado en la afición mexicana, al saber de su gran campaña 2021 en cosos de Europa.

Diego Silveti fue todo entrega en cada uno de sus toros, con “Chinaco” de Fernando de la Mora primero de su lote puso emociono al cotarro al torearlo por pintureras gaoneras, logrando la entrega del respetable. El tercio de banderillas fue accidentado para el torero de plata Juan Ramón Saldaña que al intentar ingresar al burladero recibe golpes en la pierna izquierda y termina en la enfermería. (Fractura expuesta de uno de sus dedos de la mano y un varetazo en el muslo izquierdo).
 
Silveti inicio su labor con la sarga temerariamente al recibir a su enemigo de largo cambiándole el viaje por la espalda. Después se despatarra para torear por derecho al encastado astado de Fernando de la Mora. Entre pase y pase, siempre estuvo colocado hasta que el toro le pisa la zapatilla derecha y lo hace rodar al albero sin consecuencias realizando una faena por el pitón derecho.

Culmina su labor con la pañosa ejecutando bernardinas con media muleta para recibir un cimbreante olé del público.  Se tiro a matar recibiendo, escuchando un aviso y mata con el descabello, para recibir una oreja.

Con el segundo del lote bautizado “Inolvidable” de Bernaldo de Quiroz en honor a Beto Preciado gran banderillero en retiro fallecido recientemente. Silveti estuvo voluntarioso tratando de agradar al público, pero su deslucido enemigo no colaboro y su empeñosa labor con la franela no calo en los tendidos. Dejo una estocada entera y matando nuevamente con el descabello para recibir palmas por su empeñosa labor.
El toricantano Diego San Román tomo la alternativa con el toro «Cumplido» de Bernaldo de Quirós, número 233, negro bragado, vuelto de cornamenta al que recibió con el lance fundamental del toreo la verónica y quitó por chicuelinas rematando con una larga.  El padrino fue Antonio Ferrera siendo los testigos José Antonio Morante de la Puebla y Diego Silveti. Le brindó a su padre el matador Óscar San Román, para hacer una faena por derechazos, naturales, cambios de mano, molinetes, molinetes invertidos pronunciados pases de pecho, y al ejecutar la suerte suprema se desvaneció la esperanza de tumbarle por lo menos una oreja al astado de su confirmación: Dejo una estocada calada, mato al cuarto intento de descabello, escuchó un aviso, saludo en el tercio y palmas al de Bernaldo de Quirós en el arrastre.

Cerró la kilométrica corrida de cuatro horas con «Pozo de Luna» «de Fernando de la Mora, número 160, negro bragado meano bien puesto de pitones con 542 kilogramos. Recibió con ceñidas verónicas rematando con brionesas y haciendo un quite por gaoneras. Le brindó al cónclave capitalino, para darse un arrimón, un par de péndulos en los medios, realizó una  estructurada  faena con la mano diestra en el centro del redondel que emociono al público que aún permanecía en los tendidos del extendido festejo guadalupano, se tiró a matar de eficaz estocada, y así obtener el ansiado trofeo que le otorgó el Juez de Plaza Enrique Braun.

*La alternativa de Diego San Román es la numero treinta y cinco que se concede en los setenta y cinco años de vida de la Gran Señora de Insurgentes*

Ficha


Plaza México. Sexto y último festejo de la Temporada de Reapertura. Tres cuartos de entrada (30 mil personas) en tarde agradable. Toros de Bernaldo de Quirós (1o., 5o., sobrero sustituto de uno devuelto por burriciego, 6o. y 7o.) y Fernando de la Mora (2o., 3o., 4o. y 8o.), bien presentados con caja y varios sobrados de kilos, de juego variado, de los que destacaron 1o. y 5o., éste premiado con vuelta al ruedo. Pesos: 582, 592, 592, 552, 585, 520, 551 552 kilos. Antonio Ferrera (verde esmeralda y oro): Ovación y dos orejas con fuerte petición. Morante de la Puebla (negro y oro): Pitos y silencio. Diego Silveti (azul pavo y oro): Oreja tras aviso y silencio. Diego San Román (blanco y oro), que tomó la alternativa: Ovación tras aviso y oreja. Incidencias: San Román se doctoró con el toro "Cumplido", número 233, negro bragado, con 582 kilos. Al finalizar el paseíllo se tributó un minuto de aplausos a la memoria del picador Benny González Carmona y del cantante Vicente Fernández, fallecidos recientemente. Por otra parte, se rindieron honores a la bandera y el público cantó a capela el himno de México. El primer toro saltó al ruedo a las 16:55 horas. Juan Ramón Saldaña sufrió una fractura en el meñique de la mano izquierda durante el tercio de banderillas del 4o., así como un puntazo cerrado en el muslo izquierdo.






















































José Ricardo Gómez Cardona




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