Entre el matador de toros y el torero a cuerpo limpio

 


Abrió la veda Zabala, y le cogemos el testigo.

Dice el significado estricto de la palabra que un torero es la "persona que ejerce el arte del toreo", que a su vez es la "acción de torear", que según la RAE no es más que "lidiar en una plaza".


Y ahora bien, ¿Qué es lidiar?

"Burlar al toro esquivando sus acometidas según las reglas de la tauromaquia hasta su muerte".


El hecho de encontrar la palabra muerte después de ahondar en lo más estricto de cada significado puede darnos a entender que, llegado a este punto, hayamos encontrado, al fin, esa distinción entre toreros y recortadores.


Ahora bien, os planteo esta cuestión. ¿Dejan por tanto los toreros de serlo cuando cruzan la frontera portuguesa, por el hecho de que allí ya no se da muerte a los bravos?


Sin duda encontramos una fuerte relación entre este asunto y la, cada vez menos obvia para muchos, necesidad de dar sentido a la lidia del toro con su muerte. Pero eso, hoy, no nos atañe.


Por otro lado, y más allá de lo exacto de una definición, hay quien dijo en su día que "para ser torero, primero hay que parecerlo".


Y a partir de aquí, surgen las opiniones.


Porque una rama de la afición interpreta que parecer torero es vestir pantalón pitillo, camisa ancha a medio desabrochar y fumar ducados al estilo Antoñete, mientras otros tantos establecen la obligatoriedad de vestirse de luces, llevar capa y muleta y dar muerte a un toro. Existe también el colectivo que determina que solo podrán ser nombrados con el distintivo de "torero" los miembros del sector más artista entre aquellos que ejercen la profesión. Y por último, quien se limita a darle un sentido histórico a la palabra torero.


En definitiva, podríamos afirmar que hay toreros nada toreros, o civiles más toreros que los propios que se visten de luces. Podríamos entender que hay recortadores más o menos toreros y recortadores directamente toreros. También, por supuesto, que hay recortadores nada toreros. Y todo ello sería, en cierto modo, verdad.


Y sí, también es verdad que parece que un cierto complejo de inferioridad aflora en el festejo popular cada vez que alguien afirma que los recortadores no son toreros. Al igual que parece aflorar un complejo de superioridad del festejo mayor, cada vez que alguien ve a un torero dentro de un recortador.


Como si de una excelente salud gozase el mundo del toro y debiéramos buscarnos nuevos problemas.


Por ultimo, ¡no¡, nada tiene que ver esto con aquellos aparejadores y peritos que empezaron a hacerse llamar arquitectos o ingenieros, porque el carnet de torero no lleva consigo ni años de estudio, ni diplomatura alguna.


Todo esto viene dicho por alguien que se siente corredor de encierros, que tiene por hobby recortar y que de cuando en vez, se envalentona y trata de coger los trastos. Que no tiene problema por llamar a cada cosa por su nombre, pero que no termina de entender el nombre de las cosas.
Daniel de la Morena (Andanada del 12)


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