Otro desastre en Sevilla, y van…

 


Excelso Luque, y soporífera y desigual corrida de los pupilos de Gallardo.

Continúa el ciclo sevillano con otra tarde aburrida, como nos tiene acostumbrados este año. Corrida muy desigual de Fuente Ymbro, con toros tan bien presentados como impresentables, y tarde notable del diestro de Gerena Daniel Luque. Ferrera, sin ganas de torear. Perera, pasó sin pena ni gloria, y sin toro delante.

Abrió la plaza Ojinegro N.º 80, un auténtico tío, hondo y badanudo. Toro interesante que, metiendo la cara abajo y apretando por los adentros, pero permitiendo el toreo, no fue capaz de cuajar un Ferrera apático. Despegado, no soportó con continuidad las picantes embestidas de tal mole. Estocada casi entera. Silencio.

Hortelano N.º 92 tenía más lámina y cara que otra cosa, pues el jabonero estaba hueco por dentro. Se destocó Javier Ambel. Tras dos picotazos, acusó su falta de fuerzas y Perera tuvo que hacer de cirujano, dando tres tandas con delicadeza para que el toro no comiera albero. Estocada. Leves palmas.

Luque hizo el toreo con la capa ante Levítico N.º. 110, un toro bien presentado. Tuvo una lidia caótica, prendiendo a Luque tras derribar al caballo. El toro tenía su miga. Con un rotundo inicio de faena, el de Gerena lo cuajó en cuatro tandas, so pena de la falta de casta del cornúpeta, que claudicó echando la cara arriba cuando el espada exigía por bajo. Firme y bien puesto Luque. Pinchazo y estocada caída. Ovación con saludo tras aviso.

Mucho cuello tenía Soplón N.º 63, masacrado en varas, y fijo en los capotes. En la muleta de Ferrera, que de nuevo estuvo despegado, se desplazó sin más. No obstante, abrevió el extremeño que no quiso ni verlo. Con esa actitud no se puede venir a Sevilla. Estocada casi entera. Pitos.

Vinazo N.º 198 era un toro. En el más amplio sentido de la palabra. Bien hecho y con dos lanzas apabullantes. Mal picado, como de costumbre, el tercio de varas pasó como un trámite. Se destocaron Curro Javier y Vicente Herrera. En la franela, justo de fuerzas, erró Perera queriendo aplicar su toreo de “enganchar y llevar largo”, pues el toro no requería ello y pedía más corta distancia dada su condición. Muy descastado. Faena aburrida. Dos pinchazos. Silencio.

Cerró plaza Guardés N.º 60, un torete de plaza de segunda, al que muchos justificarán con esto de “el toro de Sevilla”. No anduvo mal en la primera vara, pero de nuevo, estaba hueco por dentro. Lo puso todo Luque, sacando embestidas al soso toro, venido a menos, tirando de él como buenamente podía. Poca trascendencia tuvo aquello. Limpio y correcto, poco más que pedir. Pinchazo y estocada trasera. Silencio.

Por Pablo Pineda

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