Novillos de El Parralejo en Sevilla: emoción y variedad

 

Foto: ABC

Parece que las tardes en las que se lidian utreros depuran el público en las plazas de toros, pues el interés que causa es distinto y solo acuden los más arraigados a esta Fiesta. Lo cierto también es que Sevilla baja su listón por cada día que pasa, no se deben regalar orejas sin ton ni son.

Novillos de El Parralejo, bien presentados, bonitos, variados en comportamiento y un quinto muy bravo. Enfrente, Manolo Vázquez, Jaime González-Écija y Manuel Perera. Tres chavales que salieron a darlo absolutamente todo, pero que por momento pasaron las de Caín dado el comportamiento de las reses.

Abre plaza Manolo Vázquez, que lanceó a Jalaperras Nº 59, mal picado y abanto de salida. Aparentaba poca fuerza, pero en la muleta fue otra historia. Se vivió un gran tercio de banderillas, destocándose Felipe Proenza. Brindó Manolo al público dejando la montera boca arriba, cosas de valientes. El novillo, de buena condición, apretaba por bajo y el novillero soportaba las embestidas correctamente, no obstante, se sentía algo podido al tercer muletazo, le costaba ligar. Tampoco ayudó demasiado el viento. Dejó una buena tanda por el izquierdo, y detalles muy toreros. Pinchazo, pinchazo hondo y desastre apuntillando. Ovación con saludos. Palmas al gran novillo.

Gran alzada tenía Pelirrojo Nº 42, que manseó en el capote de Jaime González y en varas. También se dolió en banderillas y comenzó a protestar. Castigó Jaime en el inicio de faena, correctamente, sacándolo por bajo. Con mucho mérito logró templar y llevar largo al manso y áspero novillo, de embestida desordenada e intermitente. Le dio su sitio hasta que le pudo y comenzó a agarrarse al piso. Dos pinchazos, estocada en el aviso y descabello. Ovación con saludos. Palmas al novillo (¿?).

Valor seco tuvo Manuel Perera durante toda la tarde, que acongojó a la plaza por momentos. Recibió de rodillas a Despótico Nº 45, que no fue picado, nada novedoso en estos tiempos. De nuevo, gran tercio de palos y saludan Javier Perea y Antonio Vázquez. Brinda al público y de rodillas comienza su faena. Tira a posteriori del novillo como puede, con buenos naturales sueltos, pues empezó el astado a quedarse. Mal estuvo Manuel cuando, sin venir a cuento, se dejó coger. Hay que ser más cauteloso, el valor no es temeridad. Sonó la música cuando ya estaba finalizando la faena, penosa actuación de la banda que enfureció a la plaza y provocó las mayores protestas de la tarde. Media estocada en buen sitio. Oreja excesiva.

Senador Nº 72 tocó en suerte a Manolo Vázquez, un novillo largo y bien hecho. Fue bravo en la primera vara pero manseó en la segunda. El interés recayó en la faena de muleta. Colocación correcta, mando y mucho temple. Toreó con mucha hondura y Sevilla rugió. Dejó una tanda de naturales, rubricada con una trinchera, en la que bordó el toreo. Epílogo con detallosos ayudados. El novillo habría sido muy bueno de no ser por su mansedumbre en el segundo puyazo. Cuatro pinchazos y bajonazo. De nuevo, desastre apuntillando. Ovación con saludos. Palmas al toro.

Cantamañana Nº 73 fue un novillo magnífico. Derribó al caballo en su primera vara, y en su segunda, en el tendido 12, apretó como el que más, yendo en ascendencia. Sufrió dos volteretas y una lidia caótica, y pese a ello, se comía todo lo que veía. También fue bravo ante los buenos rehileteros. Jaime consiguió templar y someter las acometidas del cornúpeta, que pedía el carnet. Pero todo cambió en la primera tanda por el izquierdo, en la que el novillo dejó claros sus terrenos y dominó la situación. Se comía la muleta. Dos pinchazos y estocada. Ovación con saludos. La res mereció la vuelta al ruedo y todo se quedó en unas palmitas.

Recibido a porta gayola por Manuel Perera fue Bético Nº 98 (esperemos que los heliopolitanos no se ofendan), cuajado por delantales en el centro del ruedo. Se arrancó largo en la segunda vara. Habría sido interesante verlo más. Comenzó, otra vez, de rodillas, pero esta vez en los medios, siendo arrollado de forma escalofriante. No logró más que una tanda, pues clavó la cuerna el novillo y a partir de ahí se apagó por completo, acortando recorrido y manseando. Lo hizo pasar forzosamente Perera, intentando circulares tan fríos como aburridos. Pese a ello, es encomiable la actitud de este novillero. Quiere ser torero de verdad. Estocada fulminante que le da otra oreja excesiva.

Por Pablo Pineda

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