Entre la chabacanería y la dejadez

 



Recién finalizado el grueso de la Feria Taurina de Nuestra Señora de los Remedios, en Colmenar Viejo, he decidido que es ahí donde quiero estar.


Entre el que grita “Zuñiga fuera de Colmenar” y el que mira impasible como el presidente saca el pañuelo blanco y no el verde. “Otro inválido que nos comemos” se escucha en el sol mientras en la sombra se bajan la mascarilla para dar un trago de Coca-Cola, comprada en la plaza, por supuesto, como si nada pasase.

También está el que no acepta que Morante haya vuelto a vestirse de indiferencia y oro y no solo muestra su desagrado entre tanda y tanda, sino que sus adentros le obligan a entonar algo así como “Morante **** ** ****” a lo que la sombra le responde “baja tu, valiente”, que viene a tratar de justificar que hoy Morante puede ser o no ser, como si fuese a cobrar o a no cobrar.


El sitio al que me refiero te sitúa entre aquellos de “esto es una cabra” que entonan un miau miau durante la lidia y aquellos a los que todo les parece bien, porque “la de Cuvillo era una corrida de Colmenar”. Entre quienes no pidieron una oreja a lo largo de toda la feria y quienes han otorgado la friolera de DIECISIETE.


He visto a gente tirarse de los pelos mientras quienes tenían en frente parecían no estar en el mismo lugar, mirando al frente como si nada pasase.

A unos, educación taurina, a otros responsabilidad con la fiesta.

El sitio en que quiero estar, existe. Lo sé.


Faenas de 20 min, faltas de respeto aficionado-actuantes y viceversa, falta de integridad y seriedad o TERCIOS DE VARAS DEPLORABLES son algunas de las lacras con que debe acabar la tauromaquia y cómo hacerlo es cosa de cada cual.


Creedme, con unos y otros, pierde la fiesta.

Daniel de la Morena (Andanada del 12)

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