Desafío en Utrera: variedad y emoción ganadera, y el temple de Pepe Moral

 

Foto: Eva Morales

Estampa inusual en el sur la de ver agalgados y cárdenos en una misma tarde, que tuvo buen resultado y decente entrada. Se esperó más de Rafaelillo, intermitente Manuel Escribano y correcto Pepe Moral. Dos toros de tres para Miura, y tres bravos y picantes de Adolfo Martín que necesitaron mejores opositores.

Abrió la tarde un vareado toro de Miura, Charrán 55, salinero, pero hueco por dentro. Inválido de libro que recibió un picotazo e inexplicablemente el presidente cambió el tercio. Rafaelillo, lo pasó de un lado a otro sin pena ni gloria. Estocada que hace guardia y descabellos. Palmas al torero y pitos al toro.

Bien presentado el segundo Miura, Alpistero 31, girón y de seria y bonita cornamenta. Tomó dos buenos puyazos desde buena distancia gracias a un Escribano que siempre quiso lucirlo. Banderilleó el matador tras el garboso quite de Moral, no obstante, lo hizo desacertadamente a toro pasado y requiriendo mucho capotazo. En la muleta, logró grandes series al natural ante el serio e interesante toro, pues no regalaba las embestidas. En el derecho, se quedaba más corto y Escribano tuvo que perder pasos constantemente. Buen toro. Estocada baja y dos orejas.

Más justo de presencia el tercer astado miureño, Abejero 59, fue recibido gustosamente en la buena capa de Moral. En varas fue un toro muy bravo pese a la dureza del picador, Francisco Romero, que fue premiado por el buen manejo del bayo y la colocación de la puya. Acudió dos veces, pero de buen seguro iría a la tercera e incluso cuarta. Sea dicho que tuvo una gran lidia. En la muleta, agradeció la buena colocación del palaciego, que pulseó y bajó la mano. Buena estocada (premio). Dos orejas y vuelta al ruedo al toro algo excesiva (premio a mejor faena y mejor toro).

Salió el primer Albaserrada, Comadrón 73, que humillaba de una forma espectacular. Recibió un puyazo mal dado mientras romaneaba y hacía lo que podía ante la masacre. Tuvo que saludar Lipi por sus grandes pares de banderillas. Toro para llevarlo largo y tapado, y lucirse con tan bonitas embestidas. Cosa que Rafaelillo no hizo, pues el cornúpeta se comía la muleta revolviéndose por bajo y el murciano solventó aquello como medio pudo. Se le fue. Tampoco sabremos de las embestidas por el pitón izquierdo. Buen toro, enérgico y humillador a más no poder. Pinchazo, estocada y descabellos. Orejita (¿?).

Abanto de salida el segundo Adolfo, Carpintero 74, que se dejó pegar en varas, pero tuvo dos alegres arrancadas al caballo. Fue muy mal picado. De nuevo, mucho capotazo para que Escribano banderillease a toro pasado. Faena aburrida a un toro que tenía su interés, pues se movía embistiendo por bajo pero requería mucho mando. No se fajó con él Escribano, y el toro se paró y comenzó a tirar gañafones. Pinchazo, pinchazo hondo, mucho aire en la plaza y descabellos tras aviso. Se fue otro interesante toro. Palmitas al torero.

Bien recibido de capa nuevamente por Pepe Moral el cierraplaza cárdeno, más en la línea del encaste por hechuras, Chaparrito 75. Lo sacó a los medios lidiando canónicamente. Buen comportamiento en varas pero nuevamente recibió un puyazo de carnicero. En palos, se tuvo que destocar Antonio Chacón (premio al mejor par), que se jugó el pellejo y anduvo firme y torero. EL viento rompió lo que podría haber sido una gran faena, pero, haciendo Moral lo que se podía, logró varios naturales que hicieron rugir a la plaza ante el silencio expectante. También logró ahormar las buenas embestidas del toro con varias tandas por el derecho, muy templadas, hasta que resultó prendido y ahí el toro se paró. Fue la faena más emocionante por la adversidad del viento, la voluntad del torero, y la casta del toro. Media estocada tendida y trasera. Faena muy sentida. Oreja.

Por Pablo Pineda

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