El día en que un vasco mató a "Español" en Pamplona

 


Solía decirme uno de mis jefes durante el periodo de prácticas de la universidad que los titulares "Washingtonpostistas" se tornaban en una ocasión única para enganchar al lector desde el momento en que comienza a leer un artículo. Podría parecer este uno de ellos, pero si nos pusiésemos estrictos no creo que falte este a la verdad.


Ya había convertido años atrás Iván Fandiño a Pamplona en uno de sus feudos cuando aquel 9 de julio de 2014 se anunciaba en una corrida de Victoriano del Río. En su camino se cruzó "Español", un bravo de vuelta al ruedo al que Iván cuajó una faena de dos orejas que corroboró con una estocada de las suyas. Un vasco, de Oruña, había dado muerte a "Español" entre el jolgorio de la Plaza de Toros Monumental de Pamplona. Nadie dijo absolutamente nada, la cultura taurina de los asistentes era lo suficientemente amplia como para entender que igual que "Español" en Iruña, se había lidiado "Murciano" en Madrid. Que después vendrían "Hebreo" de Jandilla, también en Madrid, ”Cuba”, de el Puerto de San Lorenzo en Pamplona o "Africano " de Miura, en Sanlúcar de Barrameda. Todos ellos toros de bandera a los que su condición de toros bravos les terminó por convertir en toros para el recuerdo. Toros de aquellos cuyos nombres tardan en olvidar los aficionados.


Estos toros, a su vez, recibieron el nombre de sus madres, que lo recibieron de abuelas y visabuelas. Característicos de cada una de las ramas en que se divide una ganadería, estos nombres terminan por ser un reclamo para los aficionados. Porque todos ansiamos ver hermanos de "Africano", "Murciano" o "Español", y que por supuesto, se parezcan a ellos.


Quien parece desear no ver más "Feminista" ni "Nigeriano" es la Alcaldesa Socialista de Gijón a quien su incultura acerca del mundo del toro ha dejado en evidencia una vez más. A tiempo esta de retirar sus palabras, de demostrar que una buena explicación, y es que ha tenido muchas, bien merece una marcha atrás. Un fallo, puede tenerlo cualquiera.


Ejemplar reacción de la afición asturiana que en el mismo instante que la Alcaldesa anunció que no volverían a darse toros en el Bibio (que acaba de llenarse durante la feria taurina) salió a la calle. Ejemplares las figuras del toreo, los ganaderos y los aficionados. Así es como se ganan las batallas.


Larga vida al toro bravo, a las reatas que emocionan y a los toros en GIJÓN.


Y por supuesto, gloria eterna a Ivan Fandiño.
Daniel de la Morena (Andanada del 12)

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