La crónica de la semana, 4/52

 



Cuando uno comienza un proyecto como este, debe siempre partir de unos mínimos. 

El rigor, los conocimientos o la experiencia terminarán por llegar con el paso del tiempo, pero afición e ilusión deben ser ser, a mi modo de entender, una obligación. Y a ser posible, ambas, deben, a pesar de todo y contra cualquier imprevisto, mantenerse intactas. 

Comienzo así el resumen semanal y, en cierto modo mensual, pues despedimos el mes de enero, porque desde luego no ha sido una semana fácil. Por suerte, hemos tachado siete días más en nuestros calendarios, pero por desgracia, en lo que al ámbito taurino se refiere, han pasado sin pena ni gloria. Siete días más en que se habrían celebrado las primeras ferias y en los que las vísperas de las siguientes serían noticias en todos los portales. Pero sin embargo, siete días en que la actualidad taurina la acaparan los ERTES a los profesionales taurinos, las ayudas a los ganaderos, las victorias antitaurinas en estados mexicanos, algún susto en el campo, tentaderos en plazas cerradas y las luchas entre políticos, ”animalistas” y “figuras del toreo”. 

Entretanto sigue pasando el tiempo y su transcurso no deja indiferente a nadie. Esta misma tarde hablaba de todo aquello que estamos dejando pasar con un gran aficionado, además de profesional taurino. Su hermano, había perdido 20 novilladas durante 2020. Era el año en que debía comenzar a vivir el mundo de los mayores. Por suerte o por desgracia el campo y su idea clara de ser torero le han permitido no estancarse en una edad tan importante, pero por supuesto, habrá quien haya frenado su progresión. Véase el caso de otro novillero al que la conversación nos ha obligado a mencionar: Tomas Rufo. Quien tras un 2019 de ensueño encumbrándose donde solo los elegidos tocan el cielo, ha visto como 2020 pasaba sin pena ni gloria y ahora tendrá que “volver a empezar”. 

A ellos, ilusión y afición. Porque, seguro, no habrá nadie esperando dar una noticia en este parado 2021, en que los titulares lleven sus nombres. Porque les hará falta, aunque, a decir verdad, parecen ir sobrados de ambas.

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