Un paseo por Victoriano del Río

 


Al norte de la Comunidad de Madrid, en "El Palomar", a escasos 4 kilómetros del municipio de Guadalix de la Sierra, pastan las reses de la que es, quizá, actualmente, la ganadería de mayor calado de todas aquellas que residen en la capital.

Se trata de los hierros de "Victoriano del Río" y "Toros de Cortés", propiedad del propio Victoriano del Río desde el año 1985. Inscrito el primero de estos en la Unión de Criadores de Toros de Lidia; y en la Agrupación Española de Ganaderos de Reses Bravas el segundo. 

Para acercarnos a los orígenes de estas reses, procedencia Domecq, vía Jandilla, no debemos remontarnos tan atrás en el tiempo como marca la historia de la ganadería (fundada en 1942 por Juan Guardiola Fantoni), sino que fue en 1985, cuando Victoriano del Río adquiere la ganadería de Leandra Díaz Martínez, que se anunciaba con el nombre de El Retamar. Desecha entonces toda la sangre de Santa Coloma que caracterizaba a la ganadería y rehace la misma adquiriendo lotes de vacas y sementales a Juan Pedro Domecq Solís, Luis Algarra, Jandilla, el Torreón y el Torero. Actualmente, se señalan con punta de lanza en ambas orejas y salen al ruedo con una divisa negra y amarilla. 

Por su parte, el segundo de estos hierros, el de "Toros de Cortés", surge en 1997 cuando Victoriano decide dividir en dos partes parte de su vacada, con el fin de dejarlas en manos de sus dos hijos. En este caso la divisa con que se lidian las reses es pajiza y encarnada y obtuvo antigüedad en 2007.



La mezcla de ejemplares de todas ellas han resultado en un toro armónico, bajo de agujas, bien encornado y normalmente astifino. Acostumbran a una gran variedad de capas y como comentaba al principio, su buen juego en la lidia, aunque con exceso de nobleza en muchos casos para el sector más torista, les ha colocado en una posición privilegiada en el escalafón ganadero. Destaca su presencia continuada en la Feria del Toro en los últimos años, su comparecencia en prácticamente todas las ferias de primera categoría año tras año(incluso lidiando mas de una corrida de toros en plazas como Madrid o Sevilla a lo largo de una temporada) y por supuesto lo hace la lidia de toros como Español, en Pamplona, Dalia, en Madrid, o Ruiseñor, en Bilbao.

Estas son algunas de las instantáneas que la fusión de estos bravos y la sierra madrileña nos brindan a lo largo de un agradable paseo a orillas de Guadalix de la Sierra.


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