Toros notables: "Jocinero"

 


20 de abril de 1862, corrida de Domingo de Pascua en el coso madrileño de la Puerta de Alcalá con los hierros de Agustín Salido y Antonio Miura. El primer ejemplar que saltó al ruedo, perteneciente a la vacada manchega, fue estoqueado por Cayetano Sanz. El segundo, de Miura, se llamaba "Jocinero".

Había nacido a comienzos de 1857 en la dehesa de la Torre del Abad, cerca de Alcalá de Guadaíra. El toro había sido calificado como “sobresaliente” en el corredero e incluso había llegado a padrear en la ganadería antes de ser reseñado para su lidia en Madrid. "Jocinero" era de pelo berrendo en negro, alunarado, botinero, capirote... muy en la primitiva y fundamental sangre Cabrera de la antiquísima ganadería sevillana.

Pepete lo corrió de salida, saltando al callejón a la altura del tendido 13, donde se entretuvo unos momentos con unos espectadores. Sin solución de continuidad –en aquella época los varilargueros aguardaban la salida de los toros en el ruedo- derribó el caballo que montaba el picador Calderón, que quedó al descubierto; completamente a merced del bicho. Pepete –que lucía un precioso vestido de color amaranto y bordado en oro- saltó de nuevo la valla y acudió raudo al quite. El bicho hizo por él sin que el corajudo diestro cordobés lograra vaciarlo con el capote que llevaba enrollado en el brazo izquierdo. El encontronazo fue tremendo. Jocinero enganchó al torero por la cadera antes de lanzarle dos hachazos. El primero le hirió el pecho pero el segundo le rebañó literalmente la cavidad torácica. Pepete cayó en la arena. Aún tuvo arrestos para levantarse por sí mismo y dar algunos pasos vacilantes hasta la antigua Puerta de Madrid. Antes de llegar a la barrera se desplomó, abriéndose otra brecha en la cabeza al golpearse contra el estribo.

Se lo llevaron a puñados a la enfermería pero a Pepete se le estaba escapando la vida a borbotones por el boquete del pecho. El público ya se había apercibido de la gravedad de la herida mientras el matador era conducido al cuarto de curas donde falleció a los pocos minutos de su ingreso. Dicen que aún tuvo tiempo de preguntar: ¿es argo, doctor?. El cirujano de la época, un tal González Aguinaga, sólo pudo certificar su muerte. El cura de San José ya le había administrado la extremaunción. Habían pasado 61 años de la muerte de Pepe Hillo, primer matador muerto en el castizo coso de la Puerta de Alcalá.

Hubo algún desorden en la lidia, especialmente durante el tercio de banderillas que resolvieron Juan Yust y Caniqui anticipándose al toque de los clarines. Después de algunos momentos de confusión –en medio del estupor causado por la muerte del infortunado diestro cordobés- Cayetano Sanz se dirigió a la presidencia preguntando si debía matar al toro. Después de ser advertido afirmativamente lo trasteó de muleta antes de agarrar una estocada contraria a volapié precedida de tres pinchazos de la que resultó volteado sin consecuencias.

A partir de entonces la ganadería de Miura decide lidiar en Madrid con divisa negra y verde como recuerdo del trágico percance que causó la muerte a Pepete.


Fuente: El Correo de Andalucía

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