La fiesta de los toros




Las siguientes líneas, tratarán de dar una respuesta a qué entendemos por tauromaquia, cuál es su origen, dónde se practica o por qué debe ser defendida.

Para responder la primera de las preguntas que trata de resolver esta entrada de la manera más sencilla posible, recurrimos a la R.A.E. que anuncia que “tauromaquia” es “Arte de lidiar toros”. 

Esto nos lleva directamente a la definición del término “lidiar” que no es otra que “Burlar al toro esquivando sus acometidas según las reglas de la tauromaquia hasta darle muerte.”  ​

En este punto, decidimos intervenir. 

No solo por los tiempos modernos que corren, sino por la historia de este antiquísimo arte. Nuestra breve experiencia en este mundo nos ha enseñado que la lidia de un toro no tiene por que conllevar a su muerte. 

¡Espera y sigue leyendo, no pienses todavía que nos hemos vuelto locos!

No al menos en el festejo popular ¿o es que un toro no es lidiado por los recortadores? ellos burlan y entienden al toro en todo momento, siguiendo los patrones y la estética necesaria para ello.

Casi sin quererlo, hemos preparado una buena presentación para nuestra siguiente pregunta. La lidia a pie y con capa, es por tanto la expresión más reconocible de la tauromaquia, y a aquella a la cual la R.A.E. hace mención en su forma de entender el mundo del toro.

Sin embargo, no es la única forma en que puede darse la fiesta de los toros. El arte del rejoneo no hace uso del capote ni la muleta, sino que tratará de aprovechar las embestidas del toro para crear arte a caballo.

Por otro lado, y también a pie, encontramos la conocida como tauromaquia popular. Es aquella que, por decirlo de algún modo, no está profesionalizada y de la que podemos disfrutar y formar parte en las calles y plazas. Una de sus expresiones más comunes son los recortadores o toreros a cuerpo limpio, quienes se enfrentan al toro sin telas gracias a las suertes del recorte, el quiebro y el salto. Este cuerpo a cuerpo tiene diversas formas de entenderse, pero su mayor expresión llega en las calles y plazas en las conocidas como sueltas o capeas, donde aficionados se juegan la vida de forma desinteresada en busca de unos segundos y unas sensaciones únicas junto al animal al que veneran.

También a pie, frente a frente, se enfrentan los forcados portugueses, los anilladores (comúnmente en el Levante y Navarra) o los corredores de encierros. 


Si siguiéramos enumerando y explicando formas de interpretar la tauromaquia, es posible que esta breve presentación jamás llegase a su fin, pero estas líneas solo buscan dar una imagen global de lo que es la tauromaquia, así es que, continuamos. 

Para continuar, creemos, es momento de acudir al principio de todo esto. La tauromaquia surge en algún momento de la historia que nadie ha sido capaz de establecer, con el sacrificio de los toros en diversas culturas de la antigüedad en busca de favorecer la fuerza de sus guerreros. Lo que en algunas culturas eran sacrificios, en otras se desarrolló como juegos con toros, cuyo significado no era otro que el enfrentamiento entre el hombre y la bestia. A partir de ese momento, han sido diversas las luchas que animal y ser humano han mantenido, siendo la que une al toro y al hombre la única capaz de adaptarse y llegar a nuestros tiempos. Es importante entender que para que la tauromaquia haya llegado hasta hoy día, ha sido necesaria dicha evolución, que se ha llevado a cabo en diferentes ámbitos.

¡Vayamos por partes y seamos breves! 

La fiesta pagana que en algún momento enfrentó a la bestia y al hombre ha derivado en un arte histórico para el que son necesarios un toro bravo y alguien capaz de poner en riesgo su vida para lidiarlo. En todo este tiempo de evolución ha cambiado el toro, tanto su comportamiento como su fisionomía. Y por supuesto han surgido diferentes formas de enfrentarse a él, con o sin capa, pero siempre haciendo uso del engaño hacia un animal bravo que es capaz de quitar la vida a quien se ponga delante de él. Todas estas nuevas expresiones que van surgiendo, no son solo el resultado del paso del tiempo, sino que, dependiendo del lugar donde el humano se enfrentó a la bestia, la tauromaquia se enfocó de una determinada forma, dándose lugar a toros y vacas únicas y festejos de iguales características como los corridas camarguesas en Francia, los forcados en Portugal o las corralejas de Colombia. 

La expansión de la Tauromaquia, como todo en este mundo, ha estado en todo momento ligada a la cría del toro bravo y el arraigo de esta tradición a tiempos pasados. Es por estas razones que solo podemos disfrutar de la fiesta de los toros en España, Francia, Portugal y algunos países de Sudamérica como son México, Colombia, Perú, Ecuador y Venezuela. A pesar de esto, la pasión e intriga que despierta el mundo del toro en otras culturas ha llevado a las corridas de toros a traspasar fronteras de países como Estados Unidos, China o Filipinas.

Una vez explicados los orígenes de la tauromaquia solo nos quedan explicar dos aspectos más de la misma antes de dar por finalizada esta entrada. Los que a nuestro parecer son los cuatro pilares que la sostienen y la importancia que tiene y ha tenido este arte en nuestra sociedad y cultura. Para la primera de estas explicaciones haremos uso del siguiente esquema:


En primer lugar hemos querido colocar al toro en lo más alto. Puede parecer una obviedad, pero en muchos casos, no somos realmente conscientes de ello. Si el toro bravo deja de existir, entonces, cualquiera sus cuatro pilares, no tendrán sentido. Dentro de este punto, quedan incluidas, además, todas las personas que trabajan alrededor del toro como puedan ser ganaderos, mayorales… A raíz del toro, surge la tauromaquia, su historia y todos sus valores. Ambas van de la mano y quizá, en lugar de considerarla un factor, podríamos equiparar con el toro, no teniendo sentido uno sin la otra y la otra sin el uno.

La tauromaquia, a la que da lugar el toro, está entonces formada por tres pilares, que son los que dan sentido a los festejos, sean del tipo que sean. 

En este punto existe discordancia a la hora de tratar de establecer una jerarquía entre estas ramas, nuestra experiencia nos dice que si una se desestabiliza el resto terminarán por caer y el toro terminará desapareciendo dándose por terminada la tauromaquia. El primero de estos puntos serían los empresarios o los Ayuntamientos. Son los encargados de organizar los festejos. En el caso de los Ayuntamientos esta gestión puede ser directa o programando un pliego de condiciones que las empresas deben cumplir o superar, compitiendo con otras empresas, para terminar al frente de esa plaza. Además, en vez de decidir recaer en entidades privadas, la gestión puede ser pública dejando al frente a Asociaciones o Comisiones.

El segundo punto de apoyo de la tauromaquia son el resto de profesionales que giran alrededor de ella. El toro bravo tiene sentido por sí mismo, pero en la dehesa terminaría por desaparecer dada su poca rentabilidad en cualquier negocio diferente a su lidia. Es por ello que se necesita no solo de un toro, sino también de un torero, banderillero, recortador… que sea capaz de ponerse delante el. Incluimos también en este punto a mozos de espadas o apoderados.

Por último y como decíamos, no menos importante, se encuentra el aficionado. En la fiesta de los toros, el aficionado no solo sustenta la fiesta asistiendo a los festejos y pagando una entrada, sino que forma parte de ella. Esto, no sucede en ningún otro espectáculo, lo que hace que sea de vital importancia la formación y los conocimientos del aficionado. El fundamento en la opinión es el futuro de este arte.

-¿Arte? 
-Si, ARTE
-¿Por qué? 

Una vez más, recurriremos al método más sencillo que tenemos para encontrar la definición de cualquier término. Dice la RAE que el arte es “ Capacidad, habilidad para hacer algo. Como seguro que a vosotros también os ha quedado un regusto algo amargo con esta “pobre” definición, decidimos recurrir a la Wikipedia, la cual anuncia que el arte es “ El arte es cualquier actividad o producto realizado con una finalidad estética y comunicativa, mediante la cual se expresan ideas, emociones y, en general, una visión del mundo, a través de diversos recursos, como ya sean plásticos, lingüísticos, sonoros, corporales o mixtos.”

¿Sabéis esa expresión que dice “como anillo al dedo”? 

Coincidiréis con nosotros en que esta definición no puede estar más acertada para describir lo que es la tauromaquia. No hacen falta más explicaciones más que sentarse en una plaza de toros y sentir. 

Y por último… ¿cultura? 

En este caso, y no por conveniencia, sino por el nivel de detalle, creemos que la definición de la RAE si se ajusta a lo que la sociedad entiende por cultura: “Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social”. Y llegados a este punto, también se nos hace más que sencillo determinar que sin duda, la tauromaquia es cultura porque como bien dijo el filósofo español Ortega y Gasset “La historia del toreo está ligada a la de España, tanto que sin conocer la primera, resultará imposible comprender la segunda”. Esto no solo sucede en España sino que como mencionamos al principio, la tauromaquia ha ido modelándose en función de la geografía donde se practicaba, dependiendo de los altibajos sociales y económicos. Y estamos seguros que seguirá haciéndolo mucho más. ​ ​




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