La crónica de la semana, 1/52

 


Es quizá algo pronto para hacer del resumen semanal un articulo de opinión que forme parte de "y digo yo...", pero es que, esta semana en blanco, ha dado pie a ello.


La poca actualidad taurina que acostumbra a dejarnos el mes de enero ha quedado congelada por "Filomena", el temporal que ha teñido de blanco y sembrado el caos en gran parte de la Península. Tan solo los videos del indulto de un toro en Partido de Resina y el valor de Perera a la hora de acrotalar un becerro frente a su madre han roto la falta de novedades, durante los primeros días de la semana. Con la llegada del fin de misma, los vehículos de los menos previsores o más trabajadores -según como se mire- quedaron atrapados durante horas, carreteras como la M-30 o la M-40 han permanecido cortadas y las unidades especiales del ejercito han trabajado sin descanso mientras esquís, tablas de snowboard o trineos arrastrados por perros han tomado las calles de la Capital.


Entretanto, a algunos, que no tantos, kilómetros de la civilización, en aquel mundo que tanto se aleja del idilio animalista propuesto por algunos, Sergio se levantaba a las 5 de la mañana para subir a romper el hielo en los pilones y echar algo de paja a las vacas; Carlos, Guille y su padre han caminado casi dos horas hasta llegar a su finca, para atender al ganado; Julián ha tenido que traerse dos chotos recién nacidos a casa, para que el frio no terminase con ellos en sus primeras horas de vida; y Aurelio ha perdido ya dos de los suyos.


Desde casa, ahora no hay quien critique su actitud, ni su dedicación hacia los animales - tampoco quien se ofrezca para echarles una mano-. No, al menos, hasta que pase la tormenta. Hasta que salir de nuevo al campo sea motivo de alegría. Entones se levantarán a las 10, cogerán sus coches, recorrerán 30 kilómetros, y mientras pasean por un camino cualquiera tratarán de imponer su ley si encuentran algo que no concuerda con su moral (la de vivir Filomena desde la barrera no, la otra).


Y en esto se resume la semana. En la lucha de unos pocos animalistas cuyo trabajo no se ha visto frenado por el temporal. En la dureza de su día a día pero también en la esperanza de que Partido de Resina siga siendo lo que es, una joya del campo bravo. Porque el campo es dureza, es sufrimiento y dedicación, pero mientras siga habiendo soñadores y luchadores como Sergio, Carlos, Guille, Julián o Aurelio, también será esperanza.
Daniel de la Morena



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