Carlos Núñez, fin de una decada





Querida gran familia del Toro,

Me dirijo a todos vosotros a ganaderos, a toreros de oro y de plata, a empresarios taurinos, a nuestra gente de los festejos populares, a quienes llenáis los tendidos, a periodistas que hacéis visible la tauromaquia en los medios, a toda nuestra la gente del campo, a nuestros aliados de otros sectores del medio rural y al resto de profesionales y aficionados que hacéis posibles la Tauromaquia.

Estamos viviendo unos días que posiblemente estén siendo los más duros de la historia reciente de España, y nos estamos viendo una vez más discriminados por la Administración del Estado, que no reconoce a la tauromaquia como Patrimonio Cultural de todos los españoles. De nuevo, la imposición ideológica y la falta de respeto hacia un sector que es cultura, que es patrimonio medio ambiental y que es tejido rural, deja en entredicho a unos gobernantes que no nos respetan ni a nosotros, ni al esfuerzo de nuestros mayores, ni a los sueños de los jóvenes del futuro.

Tras 10 años al frente de la Unión de Criadores de Toros de Lidia, tal y como establecen nuestros Estatutos, finaliza mi mandato sin posibilidad de reelección como presidente de esta prestigiosa institución, precisamente en el año que la Entidad cumple 115 años.

En estos años he estado involucrado en importantes hitos para el toreo, como el traspaso de competencias taurinas del Ministerio de Interior al de Cultura, liderado por las figuras del toreo y por nuestro ganadero y abogado, Javier Arauz de Robles quien realizó una extraordinaria labor.

Viví cómo de forma absolutamente inconstitucional Cataluña prohibió los espectáculos taurinos, y surgió un grupo de aficionados valientes con Luis María Gibert a la cabeza que lideraron junto con la Mesa del Toro una recogida de más de 500.000 firmas necesarias para la presentación de la primera Iniciativa Legislativa Popular taurina. Esta acción consiguió que la Tauromaquia y la crianza del toro bravo sean Patrimonio Cultural por la Ley 18/2013.

En 2009 nos encontramos inmersos en la crisis económica que afectó de lleno al ámbito ganadero de bravo y dejó tiritando a nuestro sector con una reducción de un 40% de festejos, donde se consiguió subsistir en parte por el balón de oxígeno de los festejos populares. Mientras, los ataques a la tauromaquia por parte de grupos animalistas y partidos políticos seguían siendo constantes y más organizados, por lo que la Junta Directiva trabajó en distintos proyectos de defensa tauromaquia, hasta conseguir finalmente impulsar la constitución de la Fundación Toro de Lidia, un proyecto generoso del que nos sentimos orgullos y que hoy camina con independencia en la defensa y promoción de la tauromaquia.

En los últimos años, nos marcamos como objetivo la protección de nuestros intereses ganaderos en el ámbito europeo donde los movimientos animalistas estaban esforzándose en eliminar las ayudas de la PAC a la ganadería de bravo en pleno proceso de su debate parlamentario. Precisamente, la Junta Directiva de UCTL en un ejercicio de responsabilidad contrató los servicios de un equipo de lobby en el Parlamento Europeo, consiguiendo que, por primera vez, el toro bravo tenga representación para su defensa en las instituciones europeas. Todo esto enmarcado en un cambio de la comunicación del toro considerando el eje del relato en su valor medio ambiental. Además hemos impulsado junto al sector de la caza, la agricultura y el forestal entre otros, el ambicioso proyecto de Alianza Rural para la defensa y puesta en valor de todos los hombres y mujeres que trabajamos y gestionamos el campo español.

Ahora es momento de pensar hacia adelante, en reconstruir nuestro sector al tiempo que se reconstruirá España. Es momento de aprender de los errores del pasado, y por supuesto, es momento de estar más unidos y mejor que nunca. Para eso, son necesarias las instituciones, para que puedan vertebrar un trabajo en equipo fuerte y sólido, y que nuestra gente del toro sienta que puede confiar en ellas y que se sienta defendido por ellas.

Si algo he aprendido en este tiempo, es que el toro bravo es un animal que provoca admiración y que no deja indiferente a nadie. Todo el mundo quiere conocer este enigmático animal, como también quieren conocer a los toreros, como personajes singulares que son capaces de entregar su vida para crear arte.
Somos parte de una cultura maravillosa y debemos sentirnos orgullosos de pertenecer a ella. Nuestras cifras -económicas, ecológicas, laborales, número de espectadores- aunque apabullantes, son insignificantes a la hora de contar la trascendencia de lo que realmente somos: de la emoción de criar un toro,  del toreo a la verónica o del temple de un natural. La tauromaquia es cultura que se convierte en experiencia cada vez que se vive una tarde de toros, un encierro o una visita a una ganadería.

En esta década al frente de la UCTL he dejado una parte de mi vida, he dedicado muchos esfuerzos y trabajo, pero también me llevo muchas experiencias, un gran aprendizaje y fundamentalmente, me llevo vuestro afecto, porque para mí, ha sido un honor presidir esta casa, la Casa del Toro.

Deseo la mejor de las suertes a nuestra nueva Junta Directiva y al resto de instituciones taurinas ante el importante y difícil toro que os toca lidiar.

Un abrazo muy fuerte,


Fdo.: Carlos Núñez Dujat des Allymes 








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