Plaza de toros de Alcalá del Júcar





La plaza de toros de Alcalá del Júcar es una de las más antiguas de España y sin duda una de las más curiosas, ya que su forma irregular, que se asemeja a un estadio romano de la época de los gladiadores, la hace única.

No se conoce la fecha de su construcción, solo se puede especular con ello, pues unos la datan de principios del siglo XX y otros 100 años antes. Existen escritos de 1902 que hacen referencia a este edificio singular, pero la discrepancia estriba en si se refieren a su construcción a una remodelación.

En cualquier caso, fue en esa época en la que se empezó a usar como teatro y plaza de toros a la vez, utilizando materiales tan simples como el barro, cal, cantos de piedra y paja.

Tras las últimas remodelaciones para hacerla más práctica para los usos de hoy en día, quitando la barrera y subiendo la contrabarrera, cuenta con un ruedo de unos 40 metros de diámetro y un aforo de unas 2.000 personas

La portada está hecha a base de sillares y lo demás, hasta nivelar el punto más alto, es mampostería trabada con mortero de cal. A partir de ahí se usa el alzado de tapial calicastrado. Se utiliza el uso de cadenas para unir dos lienzos convergentes.

El graderío está hecho directamente sobre la roca y los muros son de adobe. La forma exterior de la plaza es ovalada.

No es precisamente la amplitud una de las virtudes de la Plaza de Toros de Alcalá, y aunque cuenta con su corral y los correspondientes chiqueros, no dispone de cuadras, por lo que los caballos deben permanecer en la calles hasta su turno de participación en los festejos.








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