¿Sabes cuál es el origen del sorteo de los toros?


¿Sabes cuál es el origen del sorteo de los toros?

Hasta finales del siglo XIX eran los ganaderos los que elegían el orden de los toros.

De aquí viene el dicho “no hay quinto malo” ya que solían dejar para este lugar el toro que, a su juicio, era el mejor. Todo para mantener el interés del público hasta el final del festejo.

Aunque ningún torero alzaba la voz, eran muchos los que recelaban de este sistema.

El simple deseo de lucimiento del ganadero podía llevarles a adjudicar los toros que mejores garantías ofrecían a los mejores toreros. En perjuicio, claro, del torero más novato o menos hábil.

Los partidarios de este sistema defendían que…

- El toro que rompía plaza era el de mejor presentación
- El quinto era uno de los mejores
- El sexto, el más terciado

Así los dos toros mayores serían lidiados por los más veteranos “aliviándose, como es justo, al más moderno”.

Fue Cúchares el primero que, tímidamente, mostró su recelo.

Pero en la tauromaquia de la época resultaba impensable que un torero o las autoridades pudieran elegir los toros de una manera más acertada que el propio ganadero. Se consideraba que era algo que no podía cambiarse.





Todo cambió con Antonio Reverte y Luis Mazzantini. En el ocaso de las carreras de Lagartijo y Frascuelo, ocupaban puestos de máximas figuras. Pero surgió la arrolladora figura de Rafael Guerra. Y consideraban que los ganaderos favorecían a Rafael en la asignación de los toros.

No había ni twitter ni redes, pero no faltaba la polémica en las revistas de la época. Los partidarios de Guerrita decían que…

“Es depresivo para un espada el pedir el sorteo de los toros, pues solo significa preocupación. Estropea y desluce la presentación de la corrida”.

El 1896, en San Sebastián, se realizó el primer sorteo de los toros, por exigencia de Luis Mazzantini. En 1899 tan solo Guerrita y Emilio Bomba eran partidarios del método tradicional. A partir de la retirada de Rafael, el sorteo se empezó a hacer de manera constante y perfectamente reglamentado.
Sobre el sorteo actual: los toros se enlotan por referencias del ganadero, peso, cornamenta, reata... Se suele emparejar el de mayor trapío el más terciado. Anotados los números en un papel, se introducen en un sombrero. Los representantes del espada más antiguo sacan el primero, después el hombre de confianza del segundo y por último, el que cierra cartel.

Diferente es el caso de corridas concurso o de varias ganaderías. En ese caso se tiene en cuenta para la colocación el orden riguroso de antigüedad de las mismas. Aunque recientemente también se han dado casos de corridas sin sorteo, eligiendo cada torero el toro a lidiar.

Fuente: Fundación Toro de Lidia








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