¿Quién fue Joaquín Rodríguez "Costillares"?


Joaquín Rodríguez “Costillares” nacido en Sevilla, en el número 13 de la calle Ancha del sevillano barrio de San Bernardo, en ambiente holgado, el 20 de julio de 1743 y fallecido en Madrid el 27 de enero de 1800, tras varios años convaleciente de carbunclo.

Es considerado el padre del espectáculo taurino moderno, como innovador y organizador de la lidia.





BIOGRAFIA:

Hijo del también matador sevillano Luis Rodríguez, que en 1734 actuó como espada en la plaza del Mar de Ontígola (Aranjuez) y que en 1738 figuró como capeador en fiestas de toros de Sevilla, quien fuese empleado del matadero, Costillares sigue los pasos de su progenitor en ambas profesiones, los conocimientos adquiridos en el matadero acerca de la anatomía del toro le ayudarán posteriormente como estudioso de los toros.

Comienza Costillares su carrera en la cuadrilla de Pedro Palomo, para tomar la alternativa a los 20 años de "El Africano", comenzando su carrera en solitario. Desde entonces logra reconocimiento en Sevilla, siendo de los primeros en actuar triunfalmente en la Real Maestranza de esta ciudad. Solo después haber logrado un total reconocimiento como matador en Sevilla decide Costillares debutar en Madrid en 1767. Desde 1775 comienza su rivalidad con Pedro Romero torero favorito del pueblo, convirtiéndose Costillares en el favorito de la aristocracia. Su rivalidad con Pedro Romero tiene su origen y motivo principal en la disputa que mantuvo con su padre Juan Romero desde sus comienzos, ya que lograba imponerse a él en la inmensa mayoría de las ocasiones. Si bien no aparece en Madrid en 1776 afianzándose ese año en la Maestranza de Sevilla, desde 1780 aparece con regularidad en los festejos de Madrid hasta 1790. Media España era costillarista en la época de Goya. Se sabe que Costillares en 1778 imponía sus condiciones a las empresas, en especial a la Junta de Hospitales de Madrid. Mandaba en el toreo y por eso exigía para él 32.000 reales por 16 corridas en Madrid, a razón de 2.000 por actuación, entregado por entero, aunque resultase lesionado para parte de la temporada. El 27 de julio de 1782 recibe una grave cornada en Madrid. A partir 1790 sus apariciones se hacen cada vez más esporádicas hasta su muerte, ya retirado en 1800. Sus esfuerzos por reglamentar la faena lo convierten en el creador de la corrida de toros moderna.





INNOVACIONES:

Se le considera el creador de la base de la faena de capote al perfeccionar el lance de verónica. Por otra parte organizó las cuadrillas de toreros, que antes se contrataban por la empresa de la plaza, disciplinando su actuación y sometiéndolas a las órdenes del matador quien se convertía de esta manera en el director de la lidia. Estableció los tercios de la lidia, de varas, de banderillas y de muerte.

El 2 de julio de 1787 modificó el traje de torear estableciendo la chaquetilla bordada con galones de oro para los maestros y de plata para los subalternos, el calzón de seda y la faja de colores. Desaparece pues el calzón y coleto de ante, el correón ceñido a la cintura y las mangas acolchadas de terciopelo. Hasta entonces, los toreros salían al ruedo con las mismas prendas de su vida diaria.

Además inventó la estocada a volapié, esencial y eficaz para matar a los muchos toros que empezaban a aplomarse. Hasta entonces no se conocía más modo de matar que recibiendo, lo que ante toros que perdían su fuerza y bravura durante la lidia, ofrecía un espectáculo repulsivo para el público y denigrante para el torero al tener que concluir éste con el animal pinchándole a la media vuelta o a paso de banderillas, eso si no tenía que intervenir un empleado de la plaza que desde el callejón hacía uso de una lanza muy larga que llamaban punzón, para rematarle de manera ofensiva. En base a esta técnica, conseguía humillar al toro con la muleta y yendo hacia el mismo, alcanzaba con el estoque el hoyo de las agujas. Consideraba tan lógica y racional la novedad por él introducida, que cuando prodigaban elogios a su inspirada ocurrencia, solía decir con expresión ruda y vulgar, pero con razonamiento claro y firme: "No he inventao ná. El vuelapiés lo han inventado los toros. Me pedían esa muerte y la he dado". Frente a esta técnica, el valor de la suerte de recibir siguió siendo mayor. Era la que practicaba Pedro Romero, su principal rival en los ruedos, y motivo que le supuso perder muchas tardes dado el valor y arrojo que su rival demostraba en esta lid.










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