¿Quién fue "Cúchares"?


Francisco Arjona Herrera “Cúchares”, también conocido como "Curro Cúchares" (Madrid, 20 de mayo de 1818-La Habana, 4 de diciembre de 1868) hijo del banderillero Manuel Arjona "Costuras", sobrino de Francisco Herrera Rodríguez "Curro Guillén" y padre de Francisco Arjona Reyes "Currito".

Es criado desde muy corta edad en Sevilla, donde su padre trabajaba como empleado del matadero. Ingresa a los 12 en la Escuela de Tauromaquia de Sevilla, recibiendo los conocimientos del maestro Pedro Romero. 

Debuta el 26 de julio de 1833, en una corrida de Juan León y el 27 de abril de 1840,  con reses del duque de Veragua y de Manuela de la Dehesa lo hace en Madrid, como banderillero de Juan León. Toma la alternativa en la misma ciudad el 27 de abril de 1842, aunque no hubo cesión de trastos.

Emprende una rivalidad taurina con Paquiro y más tarde con José Redondo "El Chiclanero" convirtiéndose en el favorito de gran parte de la afición. El 5 de agosto de 1857 inaugura, junto a su hermano Manuel, el coso de Cartagena (España) y posteriormente la de la plaza de toros de Valencia durante los días 20, 21 y 22 de junio de 1859,  donde "Cúchares" actuó como único espada, lidiando reses de las ganaderías de Viuda de Zalduendo y de Nazario Carriquiri. 





A Cúchares tampoco le faltaron detractores. Un folleto publicado en Madrid en 1845 señalaba, con cierto aire despectivo, que “el torero salta, brinca, corre, capea, banderillea, mata, descabella, adorna, saluda y zapatillea a los toros”. El mismo texto advertía que “no se ha hecho ni se puede hacer más malo o bueno, porque unos aplauden y otros silban...”.

Es el primer torero de la historia que se hace ganadero de toros bravos comprando una partida de ganado al duque de Veragua. 

En 1868 emprende viaje a Cuba donde debía participar en múltiples festejos donde contrae fiebre amarilla y fallece el 4 de diciembre de 1868 en la capital cubana, donde es enterrado. En 1885 sus restos son trasladados a España y reposan en la parroquia de San Bernardo de Sevilla donde una inscripción escrita a mano reza que “dichoso aquel que fuera llorado sin dejar en la tierra un enemigo”.

Se le considera uno de los más grandes conocedores taurinos, nunca recibió una cornada en su dilatada carrera. Sus aportes a la faena de muleta son considerables, siendo el primero en desarrollar el toreo con la mano derecha de una manera uniforme y estilísticamente aceptada. Fue el primero de la historia en utilizar la muleta como medio artístico. Anteriormente la muleta era principalmente para preparar al toro para la muerte. Era un torero seguro con el estoque y, si bien sus detractores le criticaban el ser vanidoso (un aficionado una vez le gritó "reciba usted ese toro" a lo que el respondió "quía" lo que yo recibo es el parné) y ventajista, su arte ha superado las críticas y aún hoy se conoce al toreo como "el arte de Cúchares".









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