Encaste Atanasio Fernández



Encaste Atanasio Fernández


Los ejemplares de esta línea ganadera se encuentran entre los prototipos de mayor tamaño que existen en la raza de lidia, aún sin llegar a ser Iongilíneos. Por lo tanto son altos de agujas, bastos de lámina y con gran desarrollo del tercio anterior. Su morfología ofrece con frecuencia un aspecto más bien destartalado abundando los tipos aleonados, ensillados y con frecuentes defectos de aplomos.

Predominan en esta línea ganadera los perfiles rectos y subcóncavos, aunque de forma minoritaria pueden aparecer algunos animales acarnerados. Por lo general son animales a los que les cuesta trabajo redondearse y aunque alcanzan pesos elevados para la media de la raza, esto se debe más a su tamaño y al desarrollo de su esqueleto que a la existencia de una buena conformación morfológica especialmente en lo que se refiere al tercio posterior.

La cabeza es considerablemente voluminosa . Tiene forma de trapecio invertido (la más común en la raza de lidia) y se corresponde con la frente ancha de sienes y el morro igualmente amplío. Generalmente presentan las caras foscas. Los ojos son grandes y la mirada carece de la agresividad.






Los cuernos constituyen el mejor punto de la morfología de los vacunos de este encaste. Suelen ser de color blanco en la mazorca y alcanzan un considerable grado de desarrollo, abundando los ejemplares cornalones. De igual forma suelen ser muy astifinos de pitones. Las encornaduras se dirigen por lo común hacia arriba, con abundancia de toros corniveletos y siendo también muy frecuentes los acapachados.

El cuello suele ser largo y el morrillo poco prominente y badanudos.

La línea dorso-lumbar suele presentarse un poco ensillada y el tronco es amplío y más desarrollado que la grupa. El pecho es ancho y la línea ventral aparece ligeramente prominente, destacando el prepucio, considerablemente más abultado de lo común en la raza de lidia.

Las extremidades son anchas y presentan frecuentes defectos de aplomos, abundando los animales plantados de atrás y de delante y los zanquilargos. Las pezuñas son igualmente bastas y gruesas, acordes con el conjunto del animal. La cola es larga y gruesa, con borlón abundante.

Los pelajes más abundantes son los negros, dándose unos pocos cárdenos, colorados y castaños. Los accidentales más característicos en las pintas de los vacunos de este encaste son el salpicado y el burraco. También se dan ejemplares girones, gargantillos, coliblancos, llorones o zarcos y carboneros, sin olvidar los más comunes como son el bragado y el meano. Característicamente los ejemplares de pinta colorada suelen presentar una tonalidad de pelaje muy clara, mientras que los cárdenos de este encaste van casi siempre acompañados por el accidental carbonero, presentando así una pigmentación típica que les hace diferentes a los vacunos de este pelaje pertenecientes a otras líneas ganaderas.

Dentro del encaste de Atanasio Fernández existe una línea muy destacada, la de Lisardo Sánchez, cuyos ejemplares evidencian algunas variaciones en su morfología, debidas posiblemente a la práctica de algún cruce con reproductores derivados de Murube, ya que este ganadero aunaba ambas procedencias en su vacada.






Los toros de la línea Lisardo Sánchez tienen menor alzada, pero son aún más gruesos de extremidades que los típicos de Atanasio Fernández. Son muy badanudos y de perfil convexo con mayor frecuencia. De la misma forma suelen ser más cornalones y abundan los animales acapachados. Suelen ser muy foscos, no sólo en la frente y la cara, sino que los rizos se extienden por el morrillo y las tablas del cuello llegando en ocasiones hasta las paletillas (astracanados). Sus pintas son predominantemente negras, con accidentales muy típicos como el salpicado y el burraco. Los colorados y castaños son mucho más minoritarios.

Por lo general su manejo no resulta excesivamente complicado, salvo en momentos concretos.
En cuanto a sus condiciones para la lidia constituyen un tipo de toro colaborador para el torero, cuyas principales virtudes afloran durante el último tercio de la lidia. Como la mayoría de los ejemplares derivados de la línea Ibarra-Parladé suelen ser fríos de salida y van mejorando paulatinamente a lo largo de ésta.











Comentarios