El bou al carrer, un impacto económico de 300 millones


El bou al carrer sigue demostrando su fuerza: 300 millones de euros de impacto y 3.095 empleos en la economía valenciana. Los datos no son ninguna ensoñación de los aficionados ni una leyenda popular, sino que han quedado plasmados en un estudio realizado por la Facultad de Economía de la Universitat de València a un encargo de la Dirección General de Seguridad y Emergencias de la Generalitat Valenciana. Así pues, a su movimiento social, respaldado por miles de aficionados y cientos de pueblos en la Comunitat, el bou suma ahora el rigor de los números.

La celebración de festejos populares representa uno de los acontecimientos festivos con mayor arraigo, el volumen de los mismos -en 2017 se realizaron 9.709- así como el de participantes tienen una indudable repercusión económica que ha sido valorada y cuantificada en unas cifras que demuestran la importancia de un espectáculo que supone un motor económico en todo el territorio. Dicho trabajo, elaborado por los profesores José Manuel Pastor -decano de la facultad-, Jesús Ibáñez, Alejandro Mollá y Ángel Soler, será presentado este próximo martes, día 19, en el Ateneo Mercantil de Valencia. 





El estudio, además de los 300 millones de euros de impacto económico de producción, estima que los festejos populares representan el 0,08% del PIB de la Comunitat y el 0,16 % del empleo total, lo que equivale, por ejemplo, al 4% del PIB y al 6% del empleo de un sector tan relevante como el de la agricultura, la pesca y la ganadería. «Son cifras buenas, tenemos un espectáculo que genera una importante actividad económica en un momento en el que estamos necesitados de crecimiento económico. Con el estudio se demuestra que hay mucha gente que come del bou al carrer», apunta en primera instancia José Manuel Pastor.

Esta última afirmación es precisamente la otra gran conclusión que arroja el informa, puesto que en términos de empleo, el impacto asciende a los 3.095 empleos anuales adicionales en tierras valencianas, implicando a su vez a cinco sectores que concentran el 74,6% de renta adicional generada por la celebración de bous al carrer, siendo los más beneficiados la hostelería, las actividades inmobiliarias y servicios empresariales, la alimentación, bebida y tabaco, los transportes, almacenamiento y comunicaciones, y el comercio y la reparación. «Es una estimación prudente», matiza. «¿Cómo sabemos cuántas personas van a un festejo popular? Aquí no se paga una entrada. Cuando nos referimos a participantes activos, nos referimos a las peñas, porque luego hay otras personas que también participan y se han quedado fuera del análisis. Pero hemos preferido dar las cifras con cautela», explica el decano de la Facultad de Economía.

El estudio que verá la luz en los próximos días completa el presentado el pasado año en el que se analizaba la implantación territorial de este tipo de festejos. Más allá de la severidad de un informe técnico de este calado, Pastor apunta: «El bou al carrer no solo debe perdurar por estas cifras, debe hacerlo también por otros argumentos. Ahí están las razones culturales, la popularidad, la implantación en el territorio o la vertebración entre los pueblos a través de esta actividad», expone. Su argumento lo ejemplifica así: «¿Cómo se computa la importancia para de la Ciudad de las Artes y las Ciencias? La imagen moderna que proyecta de Valencia tiene más importancia que el gasto de las personas que pasan por taquilla».

La metodología empleada ha sido compleja, puesto que se ha basado en encuestas a través de un sistema conocido como bola de nieve -muestreo en cadena-. Sin embargo, la respuesta de los aficionados fue sorprendente, recibiendo en apenas una noche más de 1.000 cuestionarios respondidos. «El grado de colaboración de los participantes ha sido enorme y nos hace pensar que es una fiesta que sigue viva, que se mantiene pujante. Las trabas que se le ponen no han hecho mella porque tiene un arraigo popular grande».

Los resultados de las encuestas arrojan otros datos de interés como el reflejo de que aproximadamente tres cuartas partes de los asistentes (75,1%) tienen entre 16 y 44 años, asistiendo a una media de 37,3 festejos al año. «Este dato -subraya Jesús Ibáñez, quien también ha participado en el estudio- rompe el tópico que existe alrededor del toro y que dice que es una fiesta a la que asisten personas mayores. Las cifras que se muestran no son baladí y tiran por tierra muchas etiquetas. La gente del toro debería tenerlas en cuenta y hacer servir el estudio para hacerse fuertes y firmes. Lo deben aprovechar».

Además, prácticamente la totalidad de estos participantes (96,8%) realizan desplazamientos a otros municipios, efectuando un gasto de 19,8 euros. Asimismo, el 58,2% de los participantes suelen pernoctar en el destino, gastándose una media de 159,6% euros al año en hoteles. «Son unas fiestas baratas en términos económicos, el gasto por persona es poco -los participantes activos suelen gastarse una media de 19 euros en comidas y consumiciones, y 13,1 euros en otros conceptos- pero generan la unión de los pueblos. El bou al carrer es un capital social con personas muy unidas que comparten vínculos enormes alrededor del toro», concluye José Manuel Pastor. 










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