Anécdotas taurinas: ¡Nunca se le han cortado tantas cosas a un toro!


- Anécdotas taurinas: ¡Nunca se le han cortado tantas cosas a un toro! -

El 26 de julio de 1934 el torero mexicano Fermín Espinosa “Armillita” alternó con Marcial Lalanda y Juan Belmonte en Barcelona en una corrida considerada como una de las más memorables en la historia del toreo; esa tarde Lalanda y Belmonte cortaron las patas a sus toros, por su parte, “Armillita Chico” hizo una gran faena al toro “Clavelito”, la cual le valió recibir orejas, rabo, las cuatro patas y las criadillas.

Así describe la faena de “Armillita” a “Clavelito” una de las crónicas de la época:

“ Y salió el sexto, “Clavelito”, de Justo Puente, antes Vicente Martínez, negro, bien puesto de pitones; un toro que dio en canal 25 arrobas, lo que puede calcularse como aproximadamente 460 kilos en pié.

Fermín lo toreó superiormente por verónicas y luego le hizo un gran quite por tapatías, Belmonte hizo lo suyo por lances naturales estupendos y, Marcial en su turno armó un escándalo con verónicas de rodillas;  Armillita aprovecho el 4º puyazo para hacer un cuarto quite por faroles, la plaza entera estaba como loca.

Colgó Fermín tres buenos pares de banderillas y luego por alto sin estrecharse algunos pases de tanteo; en cuanto tuvo bien medida la arrancada de “Clavelito”, se puso la muleta en la mano zurda. Y allí comenzó a ver el público Barcelonés una faena que había de hacer historia; ligó Fermín 12 pases naturales de estupenda factura, templado y aguantando a un gran toro, que de puro bravo se comía la muleta; cuando el toro estuvo borracho de seguir el trapo rojo que Fermín flameaba ante él,  en aquella docena de pase purísimos, el maestro de Saltillo remató la prolongada serie con el clásico y torero pase de pecho.

Ahora, a torear por la derecha: Seis pases en redondo, suaves, tersos, llevando al toro bien centrado en el engaño y como queriendo demostrar que se lo podía pasar por todos lados.

El toro pedía más y Fermín volvió a ponerse la muleta en la zurda, para dar otros 5 naturales soberbios a lo que siguió otra tanda de  media docena de derechazos, ¡Jamás el público de Barcelona había visto torear tanto y tan bien!

Otra vez la mano a la izquierda y más naturales… ¡Qué gran toro y que inmenso torero! Luego ya para buscar la igualada, algunos adornos, cuya culminación fue la creación de Fermín, algo que fue como poner la marca de la casa, o la cereza en el helado: El molinete de rodillas. Y después, el estoconazo que mató sin puntilla, Fermín había borrado lo hecho por sus alternante, que no eran dos chalaos, eran dos cumbres de la torería y uno de los cuales había cortado ya una pata.

Para establecer bien la magnitud del triunfo de Fermín en comparación con el de Marcial, el público catalán exigió para “Armillita”, las dos orejas, el rabo, una para, la otra, la tercera, la cuarta… y como esas eran todas las patas, todavía le cortaron algo más, que fue entregado en el ruedo y en pleno delirio de la concurrencia a Fermín, para que esa noche comiera un guiso de criadillas de toro bravo.

¡Nunca se le han cortado tantas cosas a un toro! ”








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